Las terapias orientales son terapias que equilibran la energía consiguiendo mejorar nuestro estado natural de salud y proporcionar una mejor calidad de vida.

El principio fundamental de las terapias orientales es la energía vital, su distribución y flujo que determinan los estados de salud y enfermedad. Esta energía vital, fluye a través de una serie de canales inscritos en la superficie del cuerpo llamados meridianos, en los cuales se detectan puntos sensibles con funciones particulares desde los cuales y con métodos, los métodos usados por las diferentes terapias se pueden ejercer acciones terapéuticas y reguladoras. Estos canales se encuentran en puntos de alto tráfico energético que funcionan como centrales de control y distribución de la energía llamados chakras (rueda) y que se localizan en la línea media del cuerpo.

Cada uno de ellos tiene funciones particulares y sus desequilibrios se manifiestan como enfermedades manejables desde las técnicas. Los rituales y protocolos que empleamos se basan en prácticas ancestrales donde en la mayoría de casos la manipulación, la relajación y los canales de energía que existen en nuestro organismo son el centro.

Las posibilidades son múltiples y variadas en función de las necesidades de cada persona. Hay quien va en busca de una solución para un problema concreto, pero los hay que simplemente quieren relajarse y desconectar. Tanto para unos como para otros, existen opciones válidas. Cabe destacar, de todos modos, que independientemente de la terapia que se vaya a probar, la premisa de mejorar la salud está siempre presente.

En todos los tratamientos se utilizan productos naturales y aceites esenciales adaptados a las necesidades individuales. Éstas prácticas contemplan a la persona como un TODO, por lo tanto se tiene presente la unión entre cuerpo, mente y espíritu para conseguir la armonía.

Es importante como vivimos, esto es, cómo nos alimentamos, como descansamos, como respiramos, como gestionamos nuestras emociones, nuestra mente, donde centramos la atención…

Las técnicas orientales más utilizadas:

Aromaterapia: La Aromaterapia es una disciplina terapéutica que aprovecha las propiedades de los aceites esenciales extraídos de las plantas aromáticas, para restablecer el equilibrio y armonía del cuerpo y de la mente para beneficio de nuestra salud y belleza.

Reflexología: La reflexología utiliza mapas de los pies y manos para guiar los movimientos con los que se aplica presión en las áreas específicas, puede ser una manera eficaz para aliviar el estrés así como dolores en distintas partes del cuerpo. Es una técnica curativa. La reflexología es una técnica milenaria con orígenes en la antigua China y Egipto. Promueve la relajación, mejora la circulación, reduce el dolor, alivia los pies cansados, y favorece la cicatrización total. Reflexología también se utiliza para el cuidado post-operatorio o paliativo.

Equilibrio Chakras: (puntos específicos de nuestro cuerpo conectados a nuestras emociones). Cuando se trabaja con los chakras, se debe pensar en la salud como un proceso continuo. Dependiendo de la dieta, el ejercicio, los niveles de estrés, los estados emocionales, y muchos otros factores, se puede tener mejor salud o no. Igual sucede con los chakras. Dependiendo del estilo de vida, los pensamientos y la posición ante la vida, nos movemos ya sea hacia una mayor toma de conciencia y el equilibrio dentro de los chakras o fuera de él.

Masaje facial japonés Kobido: es el lifting facial japonés. Consiste en una serie de fluctuaciones entre movimientos rápidos y lentos para mejorar la circulación más profunda del rostro, el cuello, los hombros y la parte superior del pecho. Kobido significa “antiguo camino de la belleza”

El Masaje Facial Japonés ayuda a rejuvenecer y reparar el tejido facial; previene y reduce el impacto del proceso del envejecimiento, liberando la energía y la tensión bloqueada en los músculos faciales y del cuello. Con un tacto rápido y rítmico, se estimula el sistema nervioso, se mejora la circulación de la sangre y el flujo linfático, se consolidan y tonifican los músculos, y se equilibra el flujo de la energía en la cara. Estas técnicas terapéuticas estimulan los nervios faciales alcanzando las células de la piel, beneficiando y aumentando la circulación sanguínea, distribuyendo nutrientes y eliminando las toxinas, impurezas y células muertas de la piel, centrándose en la condición de la piel, los músculos subcutáneos y el Chi: la energía vital.

Masaje vietnamita Diem Cham: abre nuevos caminos que permiten aumentar la efectividad de una terapia reflexológica. No es una técnica orientada simplemente a la relajación, sino que va tras el estímulo de los órganos enfermos o desequilibrados, a partir de la presión en zonas reflejas. Es aconsejable su uso ante cualquier enfermedad, dolor o molestia, tanto física como emocional.

Nutrición energética: Todo se contrae y se expande, todo es Yin y Yang. Los alimentos también tienen estas dos energías y, por lo tanto, su carácter y personalidad, su efecto y reacción en nosotros. Cada alimento tiene su fuerza vital (KI) y de acuerdo a la cantidad y la forma en que lo consumimos, nos ofrecerá su energía Yin o Yang. Comer alimentos de energía muy extrema te desequilibra y te hace entrar en un espiral para intentar mantenerte centrado.